Tras el fracaso electoral del ingeniero Rodolfo Hernández (q.e.p.d.) y su pobre paso como hombre de Estado, y el auge de varios presidentes en el continente surge nuevamente la pregunta: ¿debe un empresario ingresar a la política como catalizador de aire nuevo en un panorama donde los políticos son percibidos negativamente por la opinión pública que, además, clama por menos polarización y confrontación?

Existen varias razones tanto para decir ‘no’ como para el ‘sí’. Pero primero, cabe preguntar: ¿qué motiva a un empresario a dar este paso? ¿El ego? ¿El deseo de servir a los demás? ¿El ansia de poder?

Entre los ‘no’:

Conflictos de interés:¿Podría gestionar sus negocios sin que estos interfieran con su ejercicio público? ¿Se mantendría al margen?

Diferencias de funcionamiento: ¿Comprende diferencia entre el funcionamiento del Estado y el de la empresa?

Compromiso con el bien común:¿Puede actuar como una verdadera persona de Estado, poniendo la Constitución, la Ley y el bien común por encima de intereses empresariales, ya sean propios o de allegados?

Respeto por los recursos públicos: ¿Reconoce que el dinero público es sagrado? (gracias, Antanas Mockus). ¿Es capaz de liderar con el ejemplo y lograr que todo su equipo actúe bajo este principio? ¿Entiende el daño que podría causar una orientación corporativista en el Estado?

Entendimiento de la política real: ¿Es consciente de que la lealtad en política suele ser limitada y que, en muchos casos, los actores políticos priorizan sus propios intereses o los de sus electores, más que el bien común?

Reputación como empresario: ¿Ha sido ejemplar en el manejo de sus recursos, en el trato con sus colaboradores y en su relación con las comunidades y el medio ambiente?

Conocimiento del país: ¿Conoce la diversidad de Colombia, desde sus alcaldes y gobernadores hasta congresistas, gremios y otros grupos de interés?

Experiencia en la ‘Colombia profunda’: ¿Ha visitado y convivido con pobladores de las regiones más alejadas?

Entre los ‘sí’:

Conocimiento técnico: ¿Tiene claro cómo se genera capital, se fomenta empleo efectivo y se gestionan los flujos de caja?

Capacidad para formar equipos: ¿Sabe cómo seleccionar un equipo eficiente, desde una Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) hasta subgerentes de institutos, viceministros o ministros? Puede destacar al crear dream teams durante su gestión.

Liderazgo basado en valores: ¿Es capaz de liderar desde los valores, inspirando a su equipo para pensar en un país proyectado al 2050, sin caer en el populismo?

Visión de creación de riqueza: ¿Entiende cómo las políticas públicas pueden generar riqueza y distribuirla equitativamente?

Perspectiva temporal: ¿Comprende el impacto del largo plazo frente al corto y cómo las políticas afectan ambos horizontes de tiempo?

Adaptación de modelos exitosos: ¿Es capaz de implementar políticas que han funcionado en otros países?

Inteligencia emocional: ¿Posee la inteligencia emocional necesaria para trasladar su experiencia empresarial a un entorno político, donde la lógica muchas veces funciona como si 2+1 fuera igual a 5?

*Publicado en El Colombiano el 26 de noviembre de 2024.