Carlos Enrique Cavelier es el único empresario de Colombia que cambió el nombre de su cargo. Un día dejó de ser el presidente de Alquería y se convirtió en ‘Coordinador de Sueños’.
Esa es su misión. Él es el máximo responsable del éxito de una de las compañías agroindustriales más reconocidas del país. Por esa razón, este diario le entregó anoche la distinción de Mejor Líder Empresarial de Colombia, en la ceremonia de los Premios Portafolio 25 Años.
Cavelier tiene todos los honores para este reconocimiento. Desde 1992 es el presidente de esta empresa familiar, pero antes de serlo ocupó diversos cargos, entre públicos y hasta de elección popular.
Su capacidad para entender el entorno social lo ha convertido en un empresario con alta sensibilidad frente a los problemas del país. Desde hace 20 años, Alquería apoya el Banco de Alimentos y es un convencido de que la educación es clave para el desarrollo del país, y por eso respalda el programa de educativo Ser Pilo Paga. Buena parte de su tiempo lo dedica a compartir sus conocimientos con campesinos y a trabajar en programas sociales.
“Lo que más valoro de ser líder de Alquería es el haber podido llegar a 7 u 8 millones de hogares colombianos con productos perfectos, puros y de alta calidad. Nosotros logramos que la leche largavida llegara a todo el país, con excelente calidad y precio adecuado.
Cavelier, antropólogo, sociólogo y administrador público de profesión, asegura que nunca soñó estar en una empresa, pues su futuro lo veía en el Gobierno.
Su preparación profesional le sirvió para entender más a los empleados de la compañía que heredó de su padre y a los consumidores de productos lácteos. Sin embargo, sostiene que la experiencia de la política brinda una perspectiva más amplia de país y de humanidad.
“Las empresas deben buscar el triple balance”, dice Cavelier. “Exitosas financieramente, responsables con la sociedad y respetuosas del medioambiente”.
Alquería lleva 20 años apoyando el Banco de Alimentos, pues la empresa apoya permanentemente la fundación.
“Para ser buen líder se debe ser buena persona ante todo”, dice el empresario. “Si les inculco algo a mis hijos, es que sean buenas personas. Que sean profesionales exitosos y destacados, pero lo más importante es ser un buen ser humano, y segundo, que empecemos a construir una visión de país y que podamos compartir con otros líderes para reforzar esta idea”.
El “Coordinador de Sueños” dice que el éxito de Alquería obedece al cariño de la gente, los consumidores y del equipo de empleados de la empresa, quienes siempre expresan su alto sentido de pertenencia. “Cuando todas las personas de una compañía tienen este sentido, todo funciona como si fuera de ellos”.
Una tarea nada sencilla, teniendo en cuenta que las prioridades en educación se han centrado en los últimos años en el mejoramiento de la infraestructura física de los centros de enseñanza dejando en segundo plano la calidad y rol del personal académico. Pero Carlos Enrique Cavelier quiere más. Luego de transformar el sistema educativo de Cajicá -a través de la Fundación Cavelier Lozano- está replicando el modelo en otros 5 municipios de Cundinamarca. Su meta es implementarlo en 50 o 100 más. Ese es su verdadero legado. Y es que la educación no es un tema aislado en la familia. Su abuelo, Jorge Cavelier Jiménez, era conocido como el ‘profesor Cavelier’ por sus vastos conocimientos en medicina y urología. Don Jorge fue presidente de la Cruz Roja Colombiana y Ministro de Salud, pero más allá de eso, le encantaba atender en su finca a enfermos y pacientes con todo tipo de dolencias, aun si no había para pagar la consulta.
La otra faceta de Carlos Enrique Cavelier es la política. Fue concejal, diputado y secretario general del Ministerio de Justicia, cuando su preparación e interés por el servicio público le permitían navegar con audacia entre esos círculos y la academia. Por aquellos días, todo apuntaba a una exitosa carrera de Carlos Enrique en el sector público, aupado por uno de los personajes más influyentes de Colombia en el siglo XX, Luis Carlos Galán Sarmiento, quien además fue uno de sus inspiradores, al lado del empresario Nicanor Restrepo. «El día que lo mataron lloré toda la noche», recuerda. Para Cavelier, Galán era una especie de deidad: con el primer sueldo que ganó se compró un par de corbatas ‘igualitas‘ a las que usaba el líder asesinado hace 30 años. Sin embargo, el destino le tenía un sorpresa. La ‘volada‘ de Pablo Escobar de la cárcel La Catedral de Envigado (1992) terminó por convencerlo de volver a los campos verdes de Cajicá en donde su padre estaba sentando las bases de una de las empresas de alimentos más grandes que hoy tiene el país. Era el momento de volver. Así fue como empezó su exitoso camino en la Alquería en los últimos 30 años. De unos pocos litros de leche de producción al día, hoy salen de sus plantas un millón de litros. Pero ese y otros logros están documentados en artículos de prensa. Por eso es mejor hablar en este espacio de otras cosas un poco más personales. A sus 58 años se declara un optimista empedernido frente a la situación del país. «Colombia tiene un futuro único». Pero no se quivoquen, no estamos hablando de una persona ingenua. «La esperanza no es una estrategia», dice citando una de las frases más usadas por Barack Obama en su primera campaña presidencial. Carlos Enrique Cavelier seguirá dejando huella en Cajicá y Colombia. Es un tipo buena leche.
*Publicado en Portafolio el 28 de noviembre de 2019