Colombia debe entender como país que ese uno de los únicos en el mundo en no tener control territorial completo.
Uno hubiera pensado que las grandes catástrofes o los grandes hechos de un país hacen cambiar la mentalidad de la gente. Por ejemplo, la muerte de Pablo Escobar desarticuló parcialmente sus redes del narcotráfico, aunque es tan enorme el lucro que personas de humilde extracción y ‘con poco que perder’ que no dudan en meterse desde mulas hasta capos.
La película María, llena eres de gracias es una muestra de ello. Pero otra es el desmonte de las Farc, la entrega de sus armas y su voluntad de reincorporación en que estos dos gobiernos han avanzado poco. Y sí, se crean las disidencias, esperadas y anticipadas por el ejército y los estudiosos; error de esos gobiernos no haberlas combatido con fuerza como mandaba el acuerdo de La Habana.
Por ellas, por el ELN y por el clan del Golfo sigue estando en vilo la paz y el control territorial. Y llega más allá de la seguridad reclamada por todos en ciudades y campos. Se dice por ejemplo que buena parte de la delincuencia de Cali proviene de las armas y de los ‘cuidadores’ de las 2.000 hectáreas de coca que hay en Jamundí.
Si se combatieran esas fuerzas ilegales y se diera la mano a los cultivadores de coca con todas las herramientas de substitución en la que a los empresarios nos toca meternos. Es un Compromiso Valle 2.0.
Pero más allá del tema de Jamundí vemos en el país entero la necesidad de dedicarnos no solo desde el Ministerio de Agricultura a construir varios cientos de alternativas para esos 2 millones de familias que viven en el campo en la pobreza.
Pero hay que sermonear: que equivale a repetir y repetir en tonos a veces poco agradables; es como el “it’s the economy, stupid” de 1990 ente Clinton y Bush. Aquí es la seguridad territorial donde se desarrolle el punto uno del acuerdo de la Habana que es el del Desarrollo Rural Integrado.
Y hay que sermonear sobre el cuidado y la atención de la gente de bajos recursos, de las minorías étnicas y sociales. Si Petro ha hecho algo bien en su gobierno es ganarse a eso grupos sociales y proveerles recursos a manos llenas desde el corazón o desde el interés político, no es claro; paro lo ha hecho.
Y estas eran las huestes liberales de López Pumarejo, de los Lleras…. El país debe alargarle los brazos a la Agencia de Desarrollo Rural, la ADR, para que con Alianzas Público-Privadas logren desarrollar esos cientos de proyectos monitoreados desde un centro como lo tuvo Peñalosa en el IDU para verificar el avance de las casi 1.500 obras en ejecución y que entiendo mantiene el alcalde Galán para lograr su avance y culminación.
Y Colombia debe entender como país que ese uno de los únicos en el mundo en no tener control territorial completo. Y por esto se hace impredecible que lo tengamos, porque como en la ley de los gases, espacio dejado, espacio perdido.
El gobierno colombiano y la institucionalidad deben ocupar ese espacio y el sector privado debe ser consciente de la necesidad de su presencia allí como anclas de esos cientos de proyectos que hay que montar para mejora la calidad de la vida de la gente en esos lugares.


