Por qué debe seguir Néstor Lorenzo

Sus condiciones técnicas, humanas y profesionales hacen que Néstor Lorenzo deba quedarse.

Néstor Lorenzo lo ha hecho bien, pero su continuidad es importante sobre todo para seguir construyendo sobre lo construido. Esta es por años, además del foco, la mayor fuente de éxito en cualquier empeño que nos propongamos. Veamos varios ejemplos del sector público o el privado en que la gerencia de largo plazo triunfa. 

En el ámbito nacional, para mí el mejor ejemplo en nuestra historia es el del Dr. Rodolfo Martínez Tono en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Fundador de la entidad en 1957, Martínez se mantuvo 17 años en el cargo, más que todo durante el Frente Nacional. Empezó llegando por las tardes a la salida de las fábricas con un megáfono parado encima de un bus y ofreciendo cursos de capacitación. El Sena es hoy una de las entidades más queridas por los colombianos por el impacto que ha tenido en sus vidas: ha llegado a atender a 9 millones de personas al año. 

El caso de J. Edgar Hoover en el FBI en Estados Unidos —independientemente del juicio sobre su comportamiento allí—, es similar. Fundó el FBI, y se quedó casi 48 años. La institución quedó absolutamente moldeada, con la importancia que ha tenido por décadas en la lucha contra el crimen. 

La continuidad en el sector privado es aún más diciente; el mejor ejemplo en Estados Unidos fue el de la familia Watson en IBM, padre e hijo, con una permanencia en ella de 74 años en total. La transformaron de una pequeña compañía que hacía cajas registradoras mecánicas en 1914, en el gigante mundial de computadoras que dejaron en 1971.

En Colombia están los enormes ejemplos de Nicanor Restrepo en el GEA, Hernán Echavarría en Corona y José Alejandro Cortés en el Grupo Seguros Bolívar, con un total de 164 años entre los tres. Claro, se necesitaba que fueran extraordinarios seres humanos y gerentes. 

Ahora, volviendo a la selección, esta ha tenido, en los últimos 38 años, 11 entrenadores, para un promedio de ~3 años; desde 2012 se escogió un extranjero, José Pekerman, quien nos llevó a dos mundiales con magnífico desempeño. Duró 6 años, el más longevo en este periodo. 

Lorenzo lleva 4 años y esta selección tuvo, en el Mundial 2026, un excelente rendimiento, parecido al del 2014. Pero ya empiezan las especulaciones y los corrillos sobre quién lo debe reemplazar, el morbo nacional preferido, parecido a la designación de ministros. Son señales de pequeñez cultural e histórica. Néstor Lorenzo es un personaje tranquilo, estudioso de sus jugadores, con una relación inmejorable con ellos, habiéndose ganado su respeto; ha triunfado en más del 60% de los partidos, llevándonos a la final de la Copa América 2024, dando empuje a jugadores como Muñoz, Puerta y Ríos, además de mostrar un increíble trato con la prensa. 

Es claro, entonces, que no solo es la continuidad, sino también sus condiciones técnicas, humanas y profesionales, las que hacen que Néstor Lorenzo deba quedarse. Dejemos nuestro provincialismo y complejo de chiquitín, vestidos de cambio e ilusión en globos mentales que implican volver a empezar desde cero, en un avance de Adanismo.

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