¿Por qué no nos va bien en Pisa?

Que Cundinamarca, se posicionara en las pruebas Saber… ¿Cómo se ha logrado? con dos herramientas.

Un sistema educativo tiene dos partes: la primera, el armado que comprende los colegios en sí, físicos y como organizaciones, los profesores, los alumnos, la matrícula, los currículos, los programas de retención, etc.; y la segunda, el montaje de todo el proceso de calidad en la educación: el proceso de escogencia de los rectores y los maestros, su entrenamiento, sus evaluaciones como las de sus estudiantes; así como el apoyo socioemocional a los directivos y profesores, uno de los pilares ocultos más valiosos de esta fase del sistema. 

El foco del rector, o de la secretaría de educación municipal o de la alcaldía, siempre está en resolver estos problemas y la cultura administrativista nos dice que para eso llegaron allí: para poner en marcha la “solucionática” de esos eventos y todos los otros que se puedan presentar, y que solucionándolos los hace ver muy eficientes. 

Pero, ¿y las oportunidades? ¿Dónde quedan? Y a propósito, ¿qué son las oportunidades en el sistema educativo? Una y mil veces y salieron ayer de nuevo los resultados de las pruebas PISA, y sabemos cómo nos fue (y finjamos sorpresa)… Vamos como cualquier aspecto de nuestra vida que no gestionemos (y que por ende ignoremos), y esa gestión empieza por medir los resultados. Pero en el ‘doble o triple click’, esos resultados dan cuenta de los elementos de la segunda parte del sistema educativo descrito arriba, desde el proceso de escogencia de los rectores, hasta su apoyo socioemocional a los directivos y profesores. 

Resulta que incidir sobre este segundo componente permitió en 2025 que Cundinamarca, desde sus colegios no certificados, se posicionara como el primer departamento del país en las pruebas Saber, con un ascenso desde el 6.º y luego desde el 4.º puesto en años anteriores. ¿Cómo se ha logrado? Principalmente con dos herramientas: con coaching para sus rectores y con un apoyo socioemocional a los maestros de cada colegio. 

¿Qué hace el coach? (Perdón por la simpleza de la descripción) Entiende -para empezar- qué emoción, entre cuatro posibles, domina la personalidad del rector: el temor (muy corriente), la rabia, la tristeza y por último la alegría. Entendiendo qué botones tocar con sus delicadas preguntas, el coach busca llevarlo de (uno) de esos tres estadios lúgubres a la alegría. Así cambia el ambiente organizacional y cultural del colegio de manera absoluta…y es en esas ‘dos palabras’ donde encontramos el camino a ese primer lugar nacional de Cundinamarca… 

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https://www.portafolio.co/opinion/analisis/por-que-no-nos-va-bien-en-pisa-502100

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