Sobre consultas y consultas

Desde entonces las consultas se han multiplicado por todo el país. Las ha habido de todas suertes.

La primera consulta popular que eligió a César Gaviria como candidato liberal en 1990 rompió la tradición según la cual los congresistas y los grandes jefes de los partidos escogían a dedo a sus candidatos presidenciales. 

Fue la condición de Luis Carlos Galán para unirse al liberalismo en la convención del Partido frente a su mayor contradictor de antaño, Julio César Turbay; pero asesinado Galán, no pudo ver esa victoria de la democracia sobre la dedocracia anterior.

Desde entonces las consultas se han multiplicado por todo el país. Las ha habido de todas suertes, como la de De la Calle con Cristo hace unos años, que no condujo a ninguna parte. La más astuta fue la de Petro con un candidato inexistente —el exgobernador del Magdalena— que lo impulsó hacia la candidatura presidencial en 2018 contra Duque. 

Tras la consulta del Pacto Histórico en octubre, en la que Iván Cepeda resultó amplio ganador, pasaron cuatro meses sin concreciones hasta que se definió la fecha límite el viernes pasado, cuando quedó configurado el tarjetón. Durante ese período Cepeda consolidó su liderazgo en las encuestas.

Aunque la primera movida fue la de Sergio Fajardo en diciembre, al intentar convencer a David Luna, Vicky, Cárdenas y Oviedo de hacer una encuesta para dirimir el candidato a la primera vuelta; pero con el dinamismo de la política, en reuniones en las que se intuía que él obtendría la mayoría, logró lo contrario: la unión de los centristas que dio lugar a la Gran Consulta, impulsada por el eficaz equipo de Mujeres por la Democracia reunidas en #Juntos. 

Ese grupo se fue consolidando, también por los aprendizajes derivados de los errores de la desarticulada consulta del centro en 2022. No ha habido disputas entre los candidatos; se han centrado en la problemática nacional y han mostrado cordialidad y unidad. 

Uribe consideró la propuesta de encuesta de Fajardo, pero rápidamente optó por la consulta, con un cálculo político sagaz: con la fuerza de la lista al Congreso del Centro Democrático, Paloma Valencia podría liderarla desde el inicio y, a la vez, integrarse al centro de manera más sutil con candidatos acompañantes como Luna u Oviedo. 

Luego vino el duro proceso del Pacto, marcado por la salida de Cepeda de esa consulta ante la demanda de Katherine Miranda; han surgido reclamaciones de todo tipo. Curiosamente, Gustavo Bolívar había advertido desde septiembre que el bautizo legal de esa consulta forzaría al ganador a ir directamente a la primera vuelta. 

La consulta de la izquierda está en la práctica, regalada para Roy. El problema es que si Roy obtiene dos millones de votos, no necesariamente Iván Cepeda lo aceptará como líder, ante los reclamos de oportunista y por no ser del corazón del Pacto; pero hay elementos claros: primero, Petro sabe que sin Roy no habría llegado a la Presidencia; segundo, está la presencia de Vendrell en su campaña. 

Aun falta mucho: el día 8 los números y las posiciones de los ganadores rebajarán el naipe, aunque quizá no por completo; la encuesta de Atlas del sábado pasado afirma a Cepeda y a De La Espriella, pero sus resultados no reflejan los hechos del día anterior. Y más en estos días que en media tarde puede cambiar el panorama político.

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